Quien no recuerda el 11 de setiembre como uno de los peores
acontecimientos en la historia donde perdieron la vida aproximadamente 2992 personas.
Alguien dijo que este suceso
fue el que cambió la historia del mundo entero, pero, ¿será cierta esta
afirmación?
Ignoramos que hubo un
acontecimiento que realmente cambio la historia de los seres humanos, el nacimiento
de Cristo que vino y habitó entre nosotros. (Juan 1:14) y dio su vida por
salvar las nuestras. (1 Cor. 15:3-4)
Este suceso fue tan
importante que hasta el día de hoy toda la historia de la humanidad se divide
en dos, antes de Cristo (AC) y después de Cristo (DC).
Su nacimiento y muerte en la
cruz salvo la vida a millones de millones de personas y sigue haciéndolo hasta
el día de hoy, librándonos de la condenación eterna. Esto si es digno de recordar
y no olvidar jamás.
Hoy, en vez de caer en la tristeza
causada por los recuerdos de ese terrible día, podemos recordar a Jesucristo
dando su vida por nosotros para darnos paz en medio de la tormenta y aceptarlo
en nuestros corazones para gozar de la vida eterna junto a su presencia para
siempre.
Hoy, 11 de setiembre puede
ser un día histórico para nosotros, el día de un nuevo nacimiento y esto, a través de Cristo Jesús, nuestro
Señor.

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